Los problemas higiénicos que conlleva la limpieza de fosas sépticas

Las fosas sépticas son un sistema bastante antiguo para tratar las aguas negras. Su alcance y efectividad son un poco reducidos, por sus limitaciones, por ello se utilizan en lugares que tienen menos de 250 habitantes.

La limpieza de fosas sépticas es una tarea que debe hacerse al menos dos veces al año, pues tienen poco rendimiento en el manejo de la carga orgánica. Además no son efectivas en el tratamiento o eliminación de agentes patógenos. Esto hace que el manejo y mantenimiento de estos sistemas represente un verdadero riesgo para quien los realiza y para la comunidad.

Limpieza de fosas sépticas

Las fosas séptica constan de un pozo subterráneo, hecho con materiales en teoría impermeables, en los que se depositan las aguas de desecho. A medida que pasa el tiempo, los residuos sólidos se sedimentan, comienzan a descomponerse y se transforman en lodos que se acumulan en el fondo del tanque. En la parte superior quedan las natas y residuos líquidos.

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El objetivo de la limpieza de las fosas sépticas es la eliminación de los lodos y el material flotante, para evitar la acumulación que puede obstruir las tuberías de entrada y salida. Si los lodos no se retiran, se transforman en una costra en el fondo, los sólidos más nuevos entrarán en el sistema de filtración y dejará de cumplir su función, pues las aguas negras pasarán directamente sin ser tratadas.

Por esta razón la limpieza de fosas sépticas debe hacerse al menos cada 6 meses para garantizar que sigan cumpliendo su tarea. Si bien estos sistemas pueden separar los desecho sólidos de los líquidos, devolviendo al medio ambiente el agua sin residuos orgánicos, nada hacen para la eliminación de los agentes patógenos que regresan a los cuerpos de agua intactos, contaminándolos.

Los riesgos higiénicos de la limpieza de fosas sépticas

Para los individuos que hacen la limpieza:

El proceso de vaciado y limpieza debe hacerse por un equipo profesional, pues se requiere de un equipo especializado: un camión cisterna con la capacidad de bombear agua a presión y extraerla. Primero para aspirar lodos y suciedad, y luego lavar las paredes de la fosa.

El proceso comienza con la apertura de la fosa, un proceso delicado que debe hacerse con muchísima precaución, por la acumulación de gases tóxicos e inflamables que se producen en el pozo. Quien abra las tapas debe usar máscara y evitar poner la cara en el agujero, mientras abre lentamente para dejar que salgan los gases, que incluyen el metano y ácido sulfhídrico que causan edema pulmonar, asfixia y muerte. Asimismo, si entran en contacto con una llama puede explotar.

Fosa Séptica

El siguiente paso es eliminar las natas, para lo que se suele utilizar una pala o un elemento similar a una espumadera. Esto permite que se quiten los sólidos y se haga más sencillo el proceso de bombeo. Finalmente, se agitan líquidos y lodos, se introduce la bomba de desagüe que absorberá los desechos y los depositará en contenedor hermético.

Se limpiará la fosa con agua a presión, dejando al menos un 10% de lodos para que continúen el proceso de descomposición anaeróbica. En este punto debemos recalcar que las personas están en contacto directo con los desechos dentro de la fosa, que contienen bacterias, virus y otro patógenos. Hay quienes hacen limpieza a la antigua, con balde y soga, lo que no resulta seguro ni higiénico.

Para la comunidad:

Si bien las fosas sépticas manejan los desechos orgánicos, no hacen nada con los virus, bacterias y pátogenos que regresan a las corrientes de agua; afectando la salud de las comunidades, sobre todo cuando no cuentan con sistemas de purificación de agua efectivos. Diarreas, parasitosis, cólera, disentería, entre otras enfermedades relacionadas al consumo de agua contaminada son comunes en las áreas donde se utilizan estos sistemas.

Para el medio ambiente:

Las fosas sépticas son, por si mismas, riesgosas para el medio ambiente pues es muy común que se produzca una sobre acumulación de residuos que desbordan el sistema y que van a parar a los pozos subterráneos y otras fuentes de agua superficiales, que a menudo se utilizan luego para el riego de cultivos o uso doméstico.

Existen riesgos relacionados al manejo de los residuos que quedan después de limpiar fosas sépticas. Asumamos que han sido vaciadas de forma adecuada, con los equipos profesionales que corresponden, pero que luego de haber sido bombeadas, esos lodos y residuos no son vertidos en donde corresponde (plantas de tratamiento dedicadas o devueltas a las redes de alcantarillado de la ciudad) sino que se vacían en otros terrenos, calles colindantes o el mar. En muchos países estas son acciones punibles, que pueden acarrear multas importantes pero en numerosas ocasiones esto pasa desapercibido.

Alternativas a las fosas sépticas

La fosa séptica debería convertirse en un sistema en desuso, pues no sólo es poco eficiente sino que pone en riesgo la salud de las personas en la comunidad y requiere mantenimiento periódico. Existen alternativas más efectivas, económicas y seguras, como los biodigestores autolimpiables de Rotoplas.

El biodigestor es un sistema autónomo, ecológico, que no requiere mantenimiento periódico. Una vez al año se debe abrir la llave de lodos y eso es todo. Puede hacerlo cualquier persona, sin riesgos, sin gastos extras en profesionales, sin malos olores ni gases nocivos. No hace falta exponerse ni poner en riesgo la salud de tu familia. Un biodigestor es la solución respetuosa con el ambiente e inteligente para el tratamiento de desechos.

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